Soñé con una melodía que me gustaba mucho, pero ahora no sé si es una canción que conozco o algo que me inventé en sueños.


Soñé que mi profesora de química del colegio me daba un examen cuyas preguntas se referían no sólo al tema que estábamos viendo sino a asuntos personales de las niñas populares del curso. Arguyendo que no sólo mi examen estaba bien contestado y por tanto merecía una mejor nota, sino que muchas de las preguntas sólo las podían responder algunas niñas por ser personales, me ponía a discutir con la señora. A su lado estaba una compañera abogando porque no me arreglaran la nota. De repente la señora intentaba inyectarme algún veneno, pero como lograba forcejear, la señora se lo inyectaba ella misma para que me acusaran.

Aquí el escenario cambia un poco. Aún pretendía huir para evitar que me condenaran injustamente por la muerte de la profesora de química, pero resulaba en una celda al aire libre (un poco como un animal de zoológico) de un manicomio. Llegaban entonces dos niñas de mi curso que de repente se convertían en monstruos simpáticos y me sugerían una manera de huir. Al parecer, ellas también se habían dado a la fuga tiempo atrás. Las seguía, descalza, preocupada por el destino de mis cosas abandonadas en la celda. Cuando aparecía un psiquiatra en mi búsqueda, los monstruos simpáticos simulaban ser mis nuevos doctores y no permitir que nadie entrara en contacto conmigo. Así me salvaba, pero seguía angustiada por andar sin rumbo y sin pertenencias.


Anoche soñé que una horda de otakus jugando a ser zombies atacaba el sitio donde me hallaba y Maladjusted aparecía a protegerme con un amuleto de inmunidad. Mientras él peleaba con los zombies, yo salía a la calle y resultaba estar en el centro de Bogotá frente a la tienda de cómics donde trabaja Himura. De la nada aparecía un amigo que resultaba tener intenciones románticas conmigo y yo le decía que tuviera cuidado porque mi ex andaba por ahí (a través de la vidriera se veía él con gesto amenazador o sólo la mala cara que suele poner en la calle). Acto seguido salía yo a correr, como si el ex hubiera salido a perseguirme, pero mientras corría (mucho más despacio de lo que quería) empezaba a sonar de fondo "Sólo importas tú" de Franco De Vita y una voz me decía que sonaba porque yo era una egoísta y este sueño se trataba de mí y sólo de mí.


Soñé que iba a Los Andes con un amigo y aparecía su ex novia a tratar de abrazarlo y darle besos, lo cual él rechazaba. Al intervenir yo en el asunto, ella sospechaba que nosotros teníamos algo y se ponía furiosa. Nosotros seguíamos caminando, convencidos de que la vieja estaba loca. Entonces le decía que en un mundo paralelo donde fuéramos hippies él y yo seríamos novios... declaración que degeneró en tórrido romance en un salón abandonado de la universidad.


Soñé que por fin me daba un beso con mi vecino. Luego nos reuníamos con un montón de gente a jugar a las escondidas, yo disfrazada de soldado medieval y él de bardo.

Fue muy decepcionante despertar.


Anoche soñé que iba a Roma con mi familia. Tomábamos un taxi y a mí me tocaba dar las instrucciones (pese a que es mi hermana la que habla italiano, no yo). Todo el tiempo estaba confundiéndome y respondiéndole al taxista en japonés. Tanto me demoraba tratando de explicarle adónde íbamos que el señor daba vueltas y casualmente encontraba nuestro destino. No nos cobraba y yo le decía que molto grazie.


Anoche soñé que podía esquiar montada en mi bicicleta.


Anoche soñé que estaba visitando museos pero había uno al que no me dejaban entrar por razones ridículas. Tenía ya la boleta pero supuestamente tenía que haber llegado temprano en la mañana a validarla. Mientras yo peleaba y peleaba, llegaban unas personas desconocidas y la misma señora que me decía que nada podía hacer por mí les entregaba pases para entrar al museo. Qué furia.


Soñé que iba a un karaoke y la guía estaba llena de música que no conocía. Además, el aparato de escoger canciones estaba dañado. Las horas pasaban, nos iba cogiendo el sueño y nada que podíamos cantar.


Soñé que tenía accidente y todo mi cuerpo quedaba cubierto de hematomas de todos los colores del arco iris. El ojo morado, empero, era sólo morado.


Soñé que me compraba un juego de plato y pocillo Victorinox (¿¡!?) a ¥15000 (US$150) pese a estar mal de plata. Inmediatamente después me arrepentía de la compra. Para qué tener un plato finísimo si no hay nada que poner en él...


Anoche soñé que viajaba a Bélgica con Azuma. Es extraño; esta es la segunda noche que sueño con viajes largos en avión...


Anoche soñé que viajaba en avión con mi familia. Era un viaje bastante largo y con muchas escalas que se llevaban a cabo por mal tiempo. Parábamos en Alaska, Maui (así de específico) y Tailandia, país que reconocíamos por la escritura ilegible en los avisos publicitarios.


Anoche soñé que encontraba una trocha por la que podía ir desde Tsukuba a Tokio en bicicleta. Avanzaba un trecho pero encontraba una escuela donde recordaba que desde ese punto aún faltaba mucho para llegar a la ciudad. Como ya iba a anochecer, me devolvía, recogiendo en el camino puñados de arena muy suave.


Anoche soñé con John Cameron Mitchell. Creo que estábamos tras bambalinas en algún teatro elegante.


Ahora soñé que tenía un hijo, pero lo dejaba olvidado en su cuna. Al cabo de un día completo volvía por él, preocupada y culpable, pero él estaba lo más de bien, hasta sonriente.


Anoche soñé que estaba en el avión Tokio-Houston que he de tomar dentro de más o menos 3 semanas. Se nota mi desespero por el día en que eso sea realidad.


Anoche soñé que estaba en una aldea austriaca con mi mamá y Richard Dean Anderson, quien estaba filmando una película de MacGyver. Uno de los productores me preguntaba de repente en supuesto alemán si yo creía en Dios y yo le respondía "dass weiß ich noch nicht!" (eso no lo sé aún). Entonces el señor empezaba a decirle a MacGyver en japonés que yo sabía alemán y yo "いいえ、全然" (no, en absoluto). La aldea era supremamente colorida y yo no podía creer que por primera vez estuviera en Europa.


Otra vez yo. Anoche soñé que estaba en una casa grandísima tapizada de paredes terracota felpudas, como de fieltro viejo, y con vista a una pradera color verde pera con florecillas y cielo azul. Sin embargo, de repente ya no veía bien y cuando me ponía las gafas pasaba a no ver absolutamente nada.

En algún punto del sueño le mencionaba a mi tía (la dueña de la casona) que estas paredes eran justamente las que yo veía en sueños desde chiquita.


Soñé que me reencontraba con un amigo y hablábamos y hablábamos mientras recorríamos una especie de centro comercial/turístico. Había algo de tensión, como que nos acercábamos demasiado pero al fin no pasaba nada.

Cuando estaba despertando tuve un sentimiento de incredulidad al darme cuenta de que todo había sido un sueño.